Hace 3.400 millones de años

     Fernando ha traído de Fuentes de León unas rocas muy especiales, que ha donado al instituto. Recogidas de las orillas y el lecho de la Rivera de Montemayor, un arrollo que pasa cerca de las Cuevas, parecen poca cosa pero son muy especiales. 

    Son rocas con un bandeado de mineral de hierro y jaspe rojo que corresponden a material sedimentado hace millones de años (unos 3.400 millones) y que se denomina Formaciones de Hierro Bandeado. 

    Se corresponden con el momento en que los océanos empezaron a estar saturados de oxígeno, lo que hizo que los minerales de hierro marinos se oxidasen y empezasen a precipitar en el fondo, formando bandas alternas.

    Es por eso una evidencia del momento en que nuestro planeta empezó a tener oxígeno. Puesto que sólo los seres vivos son capaces de producir oxígeno molecular (O2) en cantidades como las que se produjeron entonces, este depósito es una prueba de la existencia primitiva de Seres Vivos fotosintéticos (cianobacterias). 

    Sólo hay otra prueba más antigua que ésta, los fósiles de estromatolitos. Los estromatolitos son como castillos de arena construidos por cianobacterias que aparecen en algunas playas del mundo que tienen algunas especies concretas de cianobacterias (Australia). Los fósiles de estromatolitos prueban que hace 3.500 millones de años ya existían estas bacterias fotosintéticas.

Formaciones de hierro bandeado en una muestra de jaspe del centro de interpretación de las cuevas de Fuentes de León. Las rocas que se han traído, mucho más pequeñas, han sido recogidas del arroyo cercano


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